Descubierto un nuevo exoplaneta, que además se parece a la Tierra

Annia Domènech / 27-01-2006

Nunca antes se había descubierto un exoplaneta tan similar al nuestro. Situado a una distancia de su estrella tres veces mayor que la de la Tierra al Sol, tarda diez años en dar un giro completo en torno a ella. Se trata de una estrella roja, con una masa cinco veces menor que la solar, y localizada a unos 20.000 años-luz de nosotros, bastante cerca del centro de la Vía Láctea.

Hasta el momento se trata del exoplaneta conocido de menos masa, sólo cinco veces la terrestre, y del menos caliente. El alejamiento respecto a su estrella y la relativa frialdad de ésta han hecho que su temperatura superficial estimada sea de 53 K (-220 ºC), parecida a la de Neptuno o Plutón. Tiene un nombre del cual es difícil acordarse: OGLE-2005-BLG-390Lb.

Probablemente compuesto de rocas y hielo, el nuevo planeta representa un paso adelante en la búsqueda de lugares que puedan albergar vida, aunque su temperatura sea probablemente demasiado extrema para ello. Además, se trata del primer cuerpo cuyas características concuerdan con las esperadas según la hipótesis dominante sobre la formación planetaria en el Sistema Solar: la agregación de planetesimales formó núcleos planetarios que, en caso de poseer suficiente masa, captaron gas y dieron lugar a planetas gaseosos.

La autoría del descubrimiento, realizado con la técnica de la microlente gravitatoria, es de los astrónomos de la colaboración internacional PLANET (Probing Lensing Anomalies NETwork), dirigida por Jean-Philippe Beaulieu (Institut d’astrophysique de Paris).

El efecto de microlente gravitatoria fue predicho por Albert Einstein en el marco de la Teoría de la Relatividad General (1915), que afirma que la luz es desviada por los cuerpos masivos, por ejemplo las estrellas. Cuando una estrella, que actúa como lente, se alinea con otra más lejana (la fuente), la luz de ésta es focalizada y la estrella-fuente parece más brillante. Como los objetos celestes se mueven, dicho fenómeno dura sólo un cierto tiempo: aparece entonces una curva de luz.

La primera vez que se detectó dicha ampliación luminosa fue en 1993, y se pensó en utilizarla para encontrar materia oscura: si una estrella perteneciente a una galaxia cercana, como las Nubes de Magallanes, aumentaba de brillo, podía ser debido a la presencia de materia oscura en forma de pequeñas estrellas en el halo de nuestra galaxia, que harían de lente. Sin embargo, los escasos resultados observacionales desecharon esta hipótesis. Hay que recordar que la Vía Láctea es una galaxia espiral formada por un disco y un halo a su alrededor.

En cambio, se encontraban otros procesos. En nuestra galaxia, las cuantiosas estrellas de poca luminosidad del disco se alineaban, dependiendo de la rotación, con las del bulbo. En ocasiones, se registraban anomalías debido a que la estrella-lente estaba acompañada, ¿pero en qué consistían?

Cuando la estrella-lente pasa por delante de la estrella-fuente, la forma de la curva de ampliación lumínica es conocida, de hecho fue predicha por el astrónomo polaco Paczynski. Pero si la estrella-lente es doble, la curva varía según la masa de los objetos, su separación y trayectoria en el cielo. Este sistema funciona como un microscopio gigante y permite detectar los componentes de masa débil, por ejemplo un planeta alrededor de una estrella-lente, lo que se dio en 2003 y en 2005. En ambos casos, el planeta encontrado era más masivo que Júpiter, y por tanto gaseoso.

Existen otras técnicas para encontrar planetas situados fuera del Sistema Solar o exoplanetas. La más eficiente, responsable del hallazgo del primer exoplaneta conocido en 1995, detecta la oscilación de una estrella alrededor del centro de gravedad del sistema estrella-planeta por la variación de su velocidad. Se mide por el efecto Doppler-Fizeau: cuando la estrella se acerca a nosotros, su espectro se corre hacia el azul; cuando se aleja, hacia el rojo. Dicho método, llamado de la velocidad radial, ha permitido el hallazgo de unos 170 planetas.

Los planetas también traicionan su existencia cuando pasan por delante de su estrella, al disminuir la cantidad de luz que recibimos. Es el método de los tránsitos para detectar planetas. Las tres técnicas comentadas (microlente gravitatoria, velocidad radial y tránsito) tienen en común el hecho de ser indirectas: el planeta no se "ve", sino que lo que se percibe es su influencia sobre su estrella.

La detección directa de un planeta es compleja al ser un cuerpo que no emite luz propia, sino que refleja la de la estrella y, por tanto, la luminosidad de ésta ciega al observador. Para que sea visible, debe ser masivo y estar lo bastante alejado de su estrella, que asimismo tiene que ser próxima a la Tierra. En 2004 se vio el primero.

Sólo dos de los métodos pueden descubrir planetas habitables, es decir, ni muy fríos ni muy calientes: el de las velocidades radiales, con el reciente descubrimiento de un planeta de 7,5 masas terrestres, pero en exceso caliente (570 K) por la gran cercanía a su estrella; y el de las microlentes gravitatatorias, que ha encontrado a OGLE-2005-BLG-390Lb, con una temperatura superficial de 53 K.

El bulbo galáctico es observado continuamente por el equipo de OGLE (Optical Gravitacional Lensing Experiment), que el 11 de julio de 2005 detectó la estrella-lente de OGLE-2005-BLG-390Lb, aunque todavía no se soñaba con que condujera a un planeta.

Como cualquier otra variación en la luminosidad de una estrella, se notificó a varios equipos internacionales de astrónomos para que hicieran un seguimiento, entre ellos PLANET, que reúne a 32 astrónomos procedentes de diez países y utiliza 5 telescopios en el hemisferio sur: en Chile, Australia y África del Sur, de modo que cuando la noche acaba en un continente, empieza en otro. Así nunca se pierde de vista el fenómeno. Desde 2005, PLANET trabaja con RoboNet, una red de británica de telescopios robóticos, que incluye el Telescopio Liverpool (Observatorio del Roque de los Muchachos, La Palma, España).

Y, en efecto, se hallaron las variaciones en la curva de amplificación lumínica que indican la existencia de un cuerpo alrededor de la estrella situada entre la estrella-fuente y el observador.

Aunque nunca podremos ver el nuevo exoplaneta, se espera llegar a detectar la estrella-lente, que en cinco o diez años se habrá alejado bastante de la estrella-fuente. Esto permitirá conocer mejor la masa del planeta.

El descubrimiento del nuevo exoplaneta, publicado ayer en la revista Nature, está firmado por 73 autores pertenecientes a 32 instituciones de 12 países distintos (Francia, Estados Unidos, Australia, Reino Unido, Dinamarca, Alemania, Sudáfrica, Nueva Zelanda, Chile, Austria, Polonia y Japón). Un claro ejemplo de que la ciencia no tiene, o no debería tener, fronteras.

Comentarios (2)

Compartir:

Multimedia

El autor

Annia Domènech es Licenciada en Biología y Periodismo. Periodista científico responsable de la publicación caosyciencia.

Ver todos los artículos de Annia Domènech

Glosario

  • Exoplanetas
  • Estrella
  • Vía Láctea
  • Planetas
  • Sistema Solar
  • Planetesimales
  • Lente gravitatoria
  • Galaxias
  • Materia oscura
  • Gravedad
  • Efecto Doppler
  • Lentes
  • Objetos Celestes

Enlaces