Pareja de estrellas

Annia Domènech / 18-03-2004

Las estrellas son muy crípticas. No es sencillo saber si se relacionan con alguien o no, y mucho menos en qué términos. Se piensa que la gran mayoría de ellas no son estrellas solitarias como nuestro Sol, sino que viven en pareja (normalmente), en tríos (a veces) o incluso en “orgías” (las menos). En ocasiones rompen y una, o más de una, son expulsadas de la relación.

También son equívocas, les gusta confundir haciendo ver que están donde no están. Una estrella doble es aquella que aparece como un único punto de luz desde la Tierra, pero que se desdobla en dos al mirar a través de un telescopio. De hecho, se considera como estrella doble a cualquier par de estrellas visualmente cercanas en el cielo. Sin embargo, puede ser, y de hecho a veces es, que se trate de un efecto óptico causado por dos objetos más o menos alineados desde nuestro ángulo de visión, pero que, en realidad, son muy distantes.

Por tanto, hay que distinguir entre estrellas binarias, que giran alrededor de un centro de masas común, y dobles ópticas, que son las falsas amigas. ¿Cómo hacerlo? Imposible con una única observación. Es necesario insistir en un voyeurismo continuado durante años. Si se trata de una binaria, mostrará movimientos de aceleración en las órbitas de sus componentes, que pueden ser tan extensas que los objetos llegan a tardar décadas e incluso siglos en recorrerlas. En las dobles ópticas esto no ocurre, su posición relativa permanece estable o cambia en línea recta.

Las estrellas binarias proporcionan mucha información. Sobre ellas, pero también del Universo. Por ejemplo, ofrecen la única oportunidad de medir con precisión las masas estelares, que determinan qué existencia llevará una estrella: ¿morirá joven exhibiéndose en una gran explosión o se irá apagando progresivamente? Además, algunos procesos astronómicos sólo ocurren, parece ser, cuando interactúan los dos miembros de una estrella binaria muy cercana.

Más de la mitad de todas las estrellas son binarias. Su evolución depende de las masas estelares iniciales y de la distancia a la que se encuentren. Si las leyes de la física lo permiten, se intercambian materia. Con frecuencia tienen órbitas similares, aunque de un tamaño distinto. La de la componente menos masiva es mayor puesto que es menos atraída por el centro de masas común a ambas. La posibilidad de que exista un planeta con una cierta estabilidad y habitable en órbita alrededor de una estrella disminuye mucho si ésta tiene “pareja”. Mejor no imaginar qué hubiera ocurrido si el Sol no fuera una estrella solitaria.

Pero no hemos hablado de la fidelidad de las estrellas binarias, de si están juntas toda una vida o se trata de uniones “tardías”. En la mayoría de los casos se formaron al mismo tiempo a partir de una nube de gas, por lo que son igual de viejas (o jóvenes) y tienen una composición química inicial idéntica.

En los lugares donde las estrellas están muy cercanas, como por ejemplo en el centro de los cúmulos globulares, pueden originarse nuevas parejas, bien por la captura gravitacional (no siempre recíproca) entre dos estrellas solitarias o, incluso, por el intercambio entre una binaria y una estrella individual, o entre dos parejas. Pero esta opción es relativamente poco frecuente, mucho menos que la de la fidelidad de por vida.

Luego están las que se saltan las normas sociales, las estrellas múltiples. Muchos sistemas binarios tienen más de dos estrellas físicamente unidas (aunque en un principio no se sepa…). Un tercio serían triples, formados por dos componentes principales y un tercero en discordia, habitualmente de menor tamaño y a mayor distancia de la pareja. Éste es el caso universalmente conocido (y aceptado) del sistema alfa Centauri. A veces la colisión entre una binaria y una estrella individual forma un trío, pero no suele durar mucho a no ser que los tres miembros hayan convivido desde su formación. Asimismo, existen grupos más concurridos, aunque sean menos “normales”: en la Nebulosa de Orión, Castor y Trapecio tienen seis componentes cada una.

Cuando varias estrellas giran alrededor de un centro de masas común, el sistema no siempre es estable. Las distintas interacciones pueden expulsar alguna de ellas, normalmente la de menos masa y, en general, después de una aproximación “peligrosa”. Por supuesto no todas las relaciones conllevan el mismo riesgo. Las estrellas binarias con una componente que sea una enana blanca, una estrella de neutrones o un agujero negro se arriesgan a tener una vida muy corta.

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El autor

Annia Domènech es Licenciada en Biología y Periodismo. Periodista científico responsable de la publicación caosyciencia.

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Glosario

  • Estrella
  • Estrella binaria
  • Órbita
  • Cumulo globular o cerrado
  • Enana blanca
  • Estrella de neutrones o púlsar
  • Agujero negro